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2015/09/07 Los celos

Los celos son una de las grandes torturas del ser humano. Usualmente se sindica a las mujeres como las principales víctimas de estos inquietantes sentimientos, pero es dudoso decidir si el hombre los padece menos.

Es probable que, dada nuestra estructura, sea la mujer quien tiene mayores motivos reales para sentirlos, ya que el hombre sigue contando con una mayor "tolerancia" del entorno para incurrir en infidelidades. Esta diferencia histórica tiende a atenuarse a la luz de la menor dependencia y mayores libertades con las que cuenta la mujer actualmente.
            
La verdad es que en las circunstancias propias del enamoramiento, unos y otros sienten con igual intensidad el riesgo de la presencia de un tercero que pueda ser más atractivo(a) para la pareja.  Esto es relativamente normal y se atenúa con el tiempo, al amparo de la estabilidad y madurez de la pareja.
           
En general, los celos tienen que ver con el cuidado cariñoso de algo que se teme perder, pero en la mayoría de los casos reflejan más bien inseguridad y baja estima personal. Un factor que suele agregarse es el de una dependencia afectiva muy intensa de la persona con la que se ha establecido la relación.
            
Los celos enfermizos llevan a la persona a imaginarse situaciones mil, en las que su pareja ha concretado al fin el temido encuentro con "la otra"(el otro). Empiezan a sospechar y a preguntar sobre cualquier detalle, sobre cualquier demora. La necesidad de posesión de la pareja  es llevada a tal punto que ni la presencia física los (las) libera de la sospecha de que exista otra persona en su mente.
            
Es penoso observar que este atosigamiento celoso conlleva un grado de agresión tal que provoca justamente la ruptura de la relación o la realización de la fantasía temida: el encuentro de alguien "más valiosa"(o) que ella (él).
            
En la mayoría de los casos, los celos extremos suponen una perturbación mental que tiene su origen en problemas infantiles, abandonos tempranos, traumas, fantasías sexuales reprimidas, etc. En ocasiones, estos celos exagerados se desencadenan por situaciones reales que promueven reacciones inmaduras, donde el orgullo herido, moviliza deseos de venganza o lleva a una persecución "policíaca" en búsqueda de "pruebas", conducta a partir de la cual que ellos mismos resultan ser los más dañados.
            
La motivación real de los celos promueve mucho más perturbaciones conyugales en los varones (por el orgullo herido) que en las mujeres. En cualquier caso, las motivaciones reales de los celos deberían llevar a la búsqueda de soluciones. Siempre que estos problemas se resuelvan de manera madura, la relación terminará enriquecida.
            
No faltan casos en los que, siendo los dos muy dependientes y celosos, se enreden en mutuas situaciones de celos y fiscalizaciones extremas con reiteradas demandas de "pruebas" de fidelidad.



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