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2012/11/25 Crimen pasional

La definición de crimen que encontramos en el Diccionario de la Real Academia Española es "delito grave", pero el uso corriente que hacemos de esta palabra, la aproxima más a la idea de "homicidio". Suele ser que las pasiones enturbian la razón y son la causa de muchísimos y variados crímenes.
           
¿Y qué son las pasiones?  Dice el mismo diccionario que se trata de "la acción de padecer…" o "cualquier perturbación o afecto desordenado del ánimo…", "Inclinación o preferencia muy viva de una persona a otra". 

Todo el mundo conoce o ha pasado por un enamoramiento; cualquiera ha vivido un dolor intenso, un desengaño tremendo, una agresión violenta, etc. 
Algunas veces, la característica del crimen demuestra la naturaleza de un castigo cruel a la pareja por haber osado rebelarse-liberarse. Ciertamente, el afecto que prevalece es el de un amor primitivo, cargado de agresión, donde el otro pasa de ser "bueno" a ser "malo", en forma extrema y radical.

Podríamos decir que quienes cometen estos crímenes pasionales son personas muy perturbadas y violentas, que pasan por estados transitorios en los que el funcionamiento de su racionamiento se ve sobrepasado por una pasión desenfrenada. Son incapaces de gobernar sus afectos y los impulsos que de ellos provienen.  En ellos, los afectos gobiernan su conducta, son muy frágiles ante las frustraciones, las pérdidas o las separaciones.   El otro pasa a ser parte indispensable de uno mismo y, siendo así, la vida no es concebible sin él.  

Esta incapacidad de funcionar normalmente, es tenida en cuenta por la ley como un atenuante a la hora de juzgar los crímenes. En realidad, se suelen considerar momentos de locura transitoria, a los que todos podríamos estar expuestos, y que probablemente se produzcan solo en situaciones muy excepcionales, es decir, que no se vuelvan a repetir. En esos momentos, el mundo se estrecha y  uno tiene ideas fijas. A veces, son unos minutos en que se nubla la capacidad de razonar pero, en algunas ocasiones, esto puede durar un tiempo prolongado y la persona va sistematizando de manera enfermiza sus pensamientos perturbados.

Existen personalidades que se caracterizan por tener un temperamento explosivo.  Frente a motivos insignificantes, tienen reacciones desproporcionadas y viven permanentemente en el límite de sus reacciones violentas y criminales ante sus parejas, familias y otras personas.  Lo más frecuente, en el caso de las parejas, es que el vínculo tenga características de "sometido-sometedor". Consideran que la mujer es una posesión del marido y, ante cualquier conducta considerada por ellos como una falla de su pareja, la emprenden a golpes, eventualmente matándola.

También, puede ocurrir que sea ella quien lo elimine; pero, en general, es más bien raro. Algunos buscan "morir juntos", pero el asesinato del otro es la concreción de un sentimiento de posesión egoísta, más bien ligado a las dificultades de amar que al verdadero amor por el otro. El razonamiento puede expresarse así: "si no es mía(o), no es de nadie..."  
         
Otros, en cambio, tienen un vínculo romántico muy intenso, idealizado, con una dependencia sumamente fuerte, en la que cualquier riesgo de ruptura equivale al derrumbe total de sí mismos; nada tiene sentido sin ese otro con el que han formado un todo que no admite la existencia de dos personas distintas y, menos aún, de separaciones. Son las parejas que están como "fusionadas", a las que se les llama "simbióticas".

Si enfrentan situaciones de infidelidad, su crimen girará en relación a eliminar a su rival y conservar a su ser amado. En otras circunstancias, por desesperación, pueden matar a su pareja, y luego se matan ellos "para estar juntos por siempre". La fantasía es que la muerte reinstala la relación amorosa que se ha perdido. Si la pareja se muere por alguna razón diferente al crimen, es posible que se suiciden o se dejen morir, con la misma fantasía.

En ocasiones, como en un caso reciente, a quien se elimina no es a la pareja sino a la familia, a los hijos. La fantasía de fondo puede ser la misma, ha muerto la madre y la persona entra en un desequilibrio mental en el que siente que se ha perdido la razón de ser de toda la familia por la inmensa dependencia que tenían con su figura.  Decide, así, que "se van a reunir con ella". Mata a los hijos pero, de pronto, algo lo detiene en el proceso de hacerlo consigo mismo. ¿Por qué? Es posible que haya depositado el significado de la dependencia con su mujer en los hijos y al "reunirlos con ella" queda liberado de la parte de atadura que hay en toda dependencia; queda liberado de la propia parte infantil que ha estado viviendo en dependencia con su mujer. De pronto se ve a sí mismo rescatado de dicha atadura y con "deseos de vivir". Aún así, los sentimientos de culpa por el crimen lo llevarán a una vida muy particular, la de aquel que tiene que pagar por ello en la cárcel; una cárcel distinta a la de sus amores, pero en la que igualmente va a reproducir una relación de dependencia.

            

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