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2015/02/13 La histeria

Suele ser que cuando una persona se comporta de manera tal que de pronto se altera, grita, se muestra sensible, reclama, chilla, patalea, llora, quien la acompaña o asiste le dice “te has puesto histérico/a”.

Esta emotividad tiene mucho que ver con una sensibilidad proclive a llamar la atención de las personas con quienes se relacionan y de quienes esperan manifestaciones de afecto, aprecio y cariño.

En grados menores o incluso “normales” puede ser que las personas histéricas siempre se las ingenien para acaparar la atención con formas que van desde mostrarse locuaces, sumamente atentas, seductoras, hasta formas más bien llamativas en el vestir, en el actuar, en el bailar, que hacen poco menos que imposible no fijarse en ellas.

Un comportamiento histérico, entre otras razones de fondo, esconde algún tipo de conflicto infantil que no le facilita a la persona el sostenimiento de una pauta sexual madura o una relación estable.

Muchas veces hay una sexualidad teñida de expectativas infantiles, por lo cual se afectan con mucha facilidad si es que no reciben atenciones que, a veces, nos pueden parecer absurdas y que no logramos atender.  Dado que es tan corriente este impase en la comprensión, a veces llegamos a pensar que ciertamente son incomprensibles.

Detrás de una manifestación histérica hay grados de organización de la persona.  Algunas, pueden tener un comportamiento predominantemente infantil, con poco espacio para un comportamiento adulto; en otras puede haber un comportamiento predominantemente adulto con algún rasgo infantil que perturba medianamente el desarrollo de una intimidad.

Suele ser que se relaciona a la histeria con problemas sexuales y es probable que esto fuera absolutamente cierto a comienzos del siglo pasado.  Lo que observamos al presente es que predominan los casos en los que la demanda de fondo es la del reconocimiento, el cual la persona no logra encontrar por sí misma.  Suele ser que en la infancia este reconocimiento no se dio de manera saludable por parte de los padres.

Este tipo de problemas alrededor de la histeria y en general de estas sensibilidades que adoptan estos ropajes dramáticos son los que más se favorecen cuando estas personas buscan ayuda psicoterapéutica. 

Comprenderse, resolver situaciones del pasado, suele ser más accesible en tanto conservan mucho de salud potencial, que generalmente ha permitido que en otras áreas de la vida hayan logrado éxito y un mayor equilibrio adaptativo.

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