lunes

2015/02/05 Recrearse: volver a crear


Para todos es sabido que es necesario no dejarse atrapar demasiado por el trabajo o las obligaciones. El problema que solemos observar en el consultorio es que, aún sabiéndolo, la gente no logra darse cuenta de las consecuencias de no hacerlo. Crisis de pánico, depresión, falta de sentido en la vida, infelicidad, sentimiento de vacío y mil molestias físicas más, nos pasarán la cuenta de no haber cultivado el sano ejercicio de tener una afición.

El organismo necesita que preservemos la capacidad de divertirse y de recrearse. Cuando nos divertimos, básicamente nos tomamos el tiempo libre, y buscamos conectarnos con alguna forma en que el disfrutar, reír o expresarse encuentra lugar y resonancia. Sea sólo, escuchando música, bailando, caminando, compartiendo una mesa con amigos, evocando momentos gratos o nuevos chistes, ensayando ocurrencias graciosas, nos reconectamos con una parte de nosotros mismos en la que reposa la esencia del bienestar.  Este es un lado de lo humano que nos llena de emociones y sensaciones que activan el  sistema neurohormonal, vinculado con el placer y el sosiego, con la paz y la tranquilidad, con el goce de la relación y el afecto humanos, sin lo cual es como si viviéramos sin ingerir sal, o las calorías necesarias para vivir...

Es el lugar para la fantasía, para la ilusión y para el sentimiento de plenitud en la vida lo que nos predispone para el disfrute y la actitud relajada en la rutina cotidiana. Entonces, mis amigos: a divertirse y recrearse si queremos que la vida no solamente sea larga, sino también feliz.

Pero, también,  mencioné el recrearse,  como algo  diferente  al  divertimento.  Observemos que l a  palabra  recrearse,  significa  “volverse a crear”,  es un ejercicio   un poco  diferente, también  placentero,  pero tal vez más íntimo.  Tiene que ver con las aficiones, con aquellas actividades  que  nos  gusta  hacer,  espontánea  y libremente, con aquellas que alguna vez nos atrajeron y decidimos practicar o cultivar.  Es el lugar del arte, del deporte, de la cultura, de  las  manualidades,  etc.   Son, también,  aquellas  circunstancias  en  las  que  sentimos que  nos  encontramos,  que nos realizamos; constituyen citas con nuestra intimidad puesta en  relación a la creatividad y a la imaginación  creativa.  Es el punto de confluencia entre el ser niño, que jamás nos abandona, y ese  otro nivel, el del presente,  que nos permite sentir que lo que  hacemos es lo más importante del mundo y nos  compromete en una dimensión distinta a la de la obligación. 

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