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2012/11/27 Conflicto en la pareja



Rara es la pareja que no haya llegado al matrimonio habiendo ya enfrentado un conflicto. Si no es así, de todas maneras los conflictos tendrán que aparecer; tarde o temprano.  Con mayor o menor dramatismo se nos plantea el reto de vivir una crisis, y hay que estar preparados para enfrentarla.

Usualmente entendemos las crisis como algo indeseable. De hecho, no son precisamente agradables, pero casi siempre son necesarias para promover algún cambio importante en la pareja. Las crisis hacen ineludible el replantearse las condiciones en que la pareja ha estado viviendo o las cosas que se han estado evitando ver.

Uno de los primeros conflictos que nos pueden llevar a una crisis, proviene del darnos cuenta que nuestro amado(a) es diferente en la convivencia a lo que nos habíamos imaginado. Es una dura prueba el no tratar de cambiarlo(a), aceptarlo(a) tal cual es. Más duro es cuando nos damos cuenta que estuvimos negando una realidad incompatible con la relación, como, por ejemplo, una anormalidad del carácter, alguna desviación moral, etc.

Suelen ser las parejas más “románticas” las que menos toleran las crisis.  Para ellas, las cosas son vividas de manera extrema y casi siempre crisis es sinónimo de ruptura. No les es fácil perdonar o aprovechar las circunstancias para fortalecer sus vínculos. No toleran funcionar de forma que no sea la ideal. El encanto se rompe como un cristal.

Casi siempre observamos, en este tipo de parejas, que la provocación de la crisis busca atenuar la tremenda presión afectiva en la que mantienen sus relaciones. A veces, una aventura extra-conyugal representa un llamado de atención que delata sensaciones de asfixia o agotamiento. Puede, también, que se esté dando expresión a una crisis personal que es necesario comprender antes que juzgar.

Un problema muy palpitante es que en nuestra estructura social las parejas no están preparadas para enfrentar los conflictos. Hay una altísima apelación a la ruptura como solución y muchos de los que mantienen el matrimonio lo hacen por un convencionalismo o por razones más vinculadas a “la familia” que a la pareja. Enfrentar juntos los problemas, reflexionar sin apasionamientos, lleva a la madurez. Tratemos de reflexionar más y juzgar menos.

             

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