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2015/02/11 Obsesiones y algo más


No hace mucho, un paciente me hacía el siguiente relato: “Doctor, me lavo las manos veinte veces al día; no pueden ser menos de veinte. No se  imagina la cantidad de jabones que gasto.  Tengo la sensación de que todas las cosas están infectadas y que si toco algo me voy a contagiar. No puedo subir a los micros ni  ómnibus porque pienso en los pasamanos y bordes de los asientos de los que tendría que sujetarme. Hay algo peor aún: a veces, no puedo ni ver un cuchillo porque pienso que se lo voy a clavar a alguien…  En la noche, tengo que revisar no menos  de  siete veces si he cerrado el balón de gas, todas las puertas, etc.”

Una película muy elocuente de lo que es un trastorno obsesivo-compulsivo es la que protagoniza Jack Nicholson, “Mejor imposible”.  Claro que su trama muestra un lado alentador en el sentido que tiene un final resolutivo.  El amor lo ayuda a superar trabas y temores y conquista a su pareja.

En el trastorno obsesivo compulsivo confluyen una serie de motivos, entre los que resalta la angustia y el riesgo de quiebre personal.  Se dan alteraciones del pensamiento (ideas fijas, reiteradas del comportamiento).  Por ejemplo, en la citada película, el protagonista no puede pisar las líneas de la vereda ni tocar los cubiertos que han sido manipulados por otra persona.

Algunas personas, a la hora de relacionarse emocionalmente, más que amar se obsesionan.  Su vida puede convertirse en un tormento de ideas, temores, fantasías, que derivan en la necesidad de control de su objeto de amor.

En un grado de menor intensidad y dramatismo emocional, encontramos personalidades que han desarrollado tal control de sus afectos y emociones que lucen fundamentalmente como “cerebrales”, por ejemplo, el personaje Mr. Spock, de “La Guerra de las Galaxias”.  Ellos llegan a pensar los afectos más que a sentirlos, lo que suele generar tensión en sus parejas.

Cuando las obsesiones son muy intensas y frecuentes, más aún cuando ya forman parte de nuestra personalidad, conviene revisarlas con un profesional, dado que pueden evolucionar e incrementarse, llegando a perturbar seriamente la vida de quienes lo padecen.

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