lunes

2011/02/17 Compasión versus con-pasión

En una sesión de esta semana, abordando la tendencia pesimista en la que estaba una paciente, a quien aprecio mucho, veíamos su reiterada tendencia a victimizarse y devaluarse, sentirse como poco digna de una mirada que la encuentre valiosa, casi siempre debido a que tiene una fantasía muy fuerte de no estar dando la talla de lo que los demás esperan de ella.

Cuando está agobiada por estos sentimientos, suele recurrir a compensaciones que la ubican en posición de protectora de alguien desvalido como su perrito o, algún descarriado varón abandonado en la vida con el cual funge de apósito protector. Siente compasión y se entrampa en ello como sustento de una razón para vivir.

Ocurre, sin embargo, que por períodos, cada vez más largos, tiene una conducta de mayor sintonía con sus deseos y en los que arriesga el salir y enfrentar las frustraciones, hasta conseguir lo que se propuso. Detectamos que son momentos en que puede comprometer pasión, situaciones en las que el dolor no se siente tan intenso -si es que se produce- y permite una experiencia diferente a las ganancias que obtiene cuando apuesta a la compasión. Vale aclarar que el sentimiento de compasión es lo que, en última instancia, siente que puede dar alguna forma a sus necesidades de afecto y reconocimiento, pero jamás deja una huella que la nutra verdaderamente en el sentimiento de ser valiosa o verdaderamente querida.

La pasión, como pudimos revisar, parte de lo que ella siente y está dispuesta a realizar para si; aquello que establece la vía de su autoestima desde el encuentro consigo misma y el esfuerzo que es capaz de poner en juego para lograrlo. La pasión garantiza una satisfacción en la que otros pueden estar involucrados, pero en la que, el logro final, no depende necesariamente de esos otros.

Vimos cómo una persona apaga muchas veces su pasión por temor. La sensación de desamparo suele aparecer cuando cortamos los lazos con aquellas personas con las que iniciamos el juego de la compasión (generalmente los padres). A veces, la pasión atenta contra un mandato que nos exige el cumplimiento de lo que el otro quiere que hagamos, seamos o actuemos.  Entonces, la pasión genera culpa y necesidad de castigo, sentimientos de que se va a perder el cariño del otro.  De una manera oscura aparece el autorreproche como modo de reinstalar la presencia de aquellos de quienes no podemos separarnos interiormente.

En fin, en última instancia, ubicarse en el lugar de la compasión asegura la sobrevivencia, pero sólo la pasión nos instala en la vida, en la creación, en la recreación de nosotros mismos y de nuestro mundo, que queda así abierto a nuevas experiencias, distintas a las repeticiones estereotipadas de la compasión.

Un día después de esta sesión, mientras supervisaba a una alumna en formación, resultó oportuno recordar esta máxima, ya que el terapeuta puede caer en la trampa de la compasión, por humana sensibilidad. Se corre el riesgo de esta manera de perpetuar una pauta que tenemos que ayudar a modificar y, bastante ayuda en este trámite el que quien conduce el proceso terapéutico le ponga pasión a lo que hace, interés en la persona y una mirada amplia respecto a los potenciales de su paciente, sin desalentarse por los frecuentes deslizamientos a la posición mendicante de origen.

Así transcurre una psicoterapia, hay algo de contención y mucho de aliento esclarecedor, elementos que, bien balanceados conducen al cambio.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

"Siente compasión y se entrampa en ello como sustento de una razón para vivir".

¿Cómo corrobora que la victimización personal se vuelve compasión por otro ser humano?, ¿en qué medida hay un entrampamiento en la compasión?

Anónimo dijo...

"Vale aclarar que el sentimiento de compasión jamás deja una huella que la nutra verdaderamente en el sentimiento de ser valiosa o verdaderamente querida".

En lugar de mudarla en pasión, entonces, debería reconstruir los circuitos afectivos de su compasión...

"La pasión garantiza una satisfacción en la que otros pueden estar involucrados, pero en la que, el logro final, no depende necesariamente de esos otros".

Esto es todo un salto con garrocha, porque la verdad es que todos los enfermos con baja autoestima necesitan las caricias anímicas del resto... Casi podría apostar que su paciente quedaría destruida si alguien critica lo que con tanta pasión hace... La pasión no te vuelve inmune a nada... Es solo otro fantasma que va a calar en la paciente en la medida en que ella le dé un espacio... Ahora, ¿de qué depende la construcción de ese espacio?

Anónimo dijo...

"La sensación de desamparo suele aparecer cuando cortamos los lazos con aquellas personas con las que iniciamos el juego de la compasión (generalmente los padres). A veces, la pasión atenta contra un mandato que nos exige el cumplimiento de lo que el otro quiere que hagamos, seamos o actuemos. Entonces, la pasión genera culpa y necesidad de castigo, sentimientos de que se va a perder el cariño del otro. De una manera oscura aparece el autorreproche como modo de reinstalar la presencia de aquellos de quienes no podemos separarnos interiormente".

Hasta antes de este párrafo, parecía, más o menos, que estaba mirando de cerca la lógica afectiva de la paciente... Pero en este párrafo, cae en generalidades que dan la impresión de que está analizando a un libro y no a la paciente. Para ayudarla, no se desentienda de ella para hablar de conceptos que no parecen tener asidero con la realidad.

Anónimo dijo...

"En fin, en última instancia, ubicarse en el lugar de la compasión asegura la sobrevivencia, pero sólo la pasión nos instala en la vida, en la creación, en la recreación de nosotros mismos y de nuestro mundo, que queda así abierto a nuevas experiencias, distintas a las repeticiones estereotipadas de la compasión".

Como comenté anteriormente, habría que hacer que la paciente re-semantice la compasión y no que la reemplace con una nueva fantasía... Porque tal y como describe la pasión, eso es lo que parece... No olvidemos que la pasión también tiene todas las posibilidades de estereotiparse social, cultural y psicológicamente...

Anónimo dijo...

"le ponga pasión a lo que hace, interés en la persona y una mirada amplia"

Preferiría, en todo caso, que la mirada sea cercana, primero, que parta de la definición misma de lo que actúa en la persona...